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¿Cómo lograr un positivo clima en aulas diversas?

Existe consenso a la hora de afirmar que el clima de aula es una de las variables que más influye en el aprendizaje. El desafío está en encontrar la estrategia para lograr que éste sea positivo o nutritivo. En esta nota, dos investigadoras expertas en el tema aportan con sus estudios y experiencias las mejores prácticas para conseguir este objetivo en aulas diversas.

“Lo que sucede en el aula queda en la memoria emocional”, asegura la Dra. Neva Milicic, psicóloga infantil, académica emérita de la Pontificia Universidad Católica y coautora del libro “Clima social escolar y desarrollo personal”. La académica sostiene que lograr un ambiente propicio para que el estudiantado se sienta protegido, acompañado, seguro y querido, requiere de escuelas donde exista colaboración entre directivos y profesores que incentiven la participación de las familias, que promuevan un trato respetuoso y de aprecio entre los miembros de la comunidad escolar y con una infraestructura o ambiente físico motivadores. 

La Dra. Constanza Herrera, Jefa de carrera de Pedagogía General Básica de la Universidad de Santiago, coincide al evaluar el clima de aula como un elemento fundamental para poder aprender, sentirse parte del proceso educativo y mantenerse a lo largo del tiempo en el sistema escolar.

No obstante, reconoce que en la actualidad se conjugan una serie de elementos contextuales que hacen difícil construir un clima donde todos sean respetados y empáticos, y se logren relaciones saludables de bienestar y reconocimiento. “Las tensiones que existen en la sociedad y en los barrios, la violencia que allí se da, terminan repercutiendo y encarnándose en el espacio de la escuela”, sostiene.

A esto, la Dra. Neva Milici suma la violencia que ha traído consigo la tecnología, al deshumanizar los vínculos, generando relaciones a través de aparatos “sin miradas ni contacto visual, muchas veces amparadas por el anonimato de lo virtual”.  

Para las expertas, en este contexto, la preocupación central debe ser la educación emocional orientada a fortalecer el vínculo que se crea con el estudiantado. “Un vínculo que permita a los estudiantes sentirse competentes, queridos y valorados”, destacan.